Un santuario natural sobrevive en Jardín (Antioquia)
La reserva natural loro orejiamarillo es una de las cuatro reservas más importantes de Colombia.
El largo y tedioso camino de veinte kilómetros que de Jardín lleva a la vereda Ventanas, en el Suroeste antioqueño, se olvida cuando los ojos empiezan a contemplar la reserva natural Loro Orejiamarillo.
En esta reserva existen más de 250 especies entre aves, flora y fauna, muchas de ellas propias de la zona.
La bienvenida la dan los fuertes y armónicos cantos de los loros orejiamarillos, especie endémica, que vuelan a su lugar de alimentación cuando apenas despunta el alba.
El comité de bienvenida lo continúa el verde de sus frondosos y enormes árboles que rodean este sitio, escoltado por los diversos colores de sus flores, en su mayoría orquídeas.
El espectáculo prosigue cuando los fuertes y dinámicos aleteos de un ave prodigiosa rompen las corrientes de aire. Se tratan de los colibríes que como siempre hacen su entrada magistral.
Desde el primer momento se tiene la sensación de estar viviendo en un bosque encantado: "Esta reserva es muy importante por el alto índice de fauna y flora que alberga. Es un corredor biológico", comenta Edward Guarín, administrador de la reserva.
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